Urología Costabel

Patologías

Patologías - Urología

El cáncer de próstata es la neoplasia más frecuente en el varón adulto y la segunda causa de muerte por cáncer. Consiste en la formación de células anormales de la próstata que se multiplican en forma desorganizada formando un tumor. Estos tumores NO dan síntomas por lo que se debe realizar diagnóstico precoz (screening) en el control rutinario de salud masculina. Ante la sospecha se debe realizar una biopsia trans-rectal que confirmará el diagnóstico (ver sección “diagnóstico urológico”). Dada la gran heterogenicidad en el comportamiento tumoral los tratamientos varían ampliamente:

  • Vigilancia activa: algunos tumores muy poco agresivos pueden controlarse activamente y no ser tratados salvo cambios en el comportamiento tumoral.
  • Cirugía: consiste en la extirpación completa de la glándula y los ganglios regionales (cirugía abierta o cirugía laparoscópica).
  • Radioterapia externa: aplicación de rayos sobre la próstata y los ganglios.
  • Braquiterapia: aplicación de semillas radioactivas dentro de la próstata.

Usted deberá discutir con el especialista el mejor tratamiento para su caso particular y los efectos secundarios de cada uno.

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La HPB es una condición producida por el aumento de células prostáticas secundario al disbalance entre la reproducción celular y la muerte celular programada. Esto deriva en un aumento en el tamaño de la glándula. Puede estar relacionado o no a la obstrucción urinaria baja en personas mayores de 50 años. Puede detectarse fácilmente en los controles rutinarios de salud masculina. Ante la presencia de dificultad en la micción (chorro lento, urgencia, ardor, frecuencia) usted debe consultar al especialista para evaluar esta condición. El tratamiento comienza con medicación aunque en algunos casos ésta es insuficiente pasando a la resolución quirúrgica (cirugía abierta o cirugía endoscópica).

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El carcinoma urotelial consiste en la formación de células anormales en la mucosa que tapiza el interior del sistema colector de la orina (vejiga, uréteres o riñón) las cuales se reproducen de manera descontrolada formando un tumor. Cuando se originan en riñón o uréteres se denominan tumores de vía excretora (ver sección “tumor renal”). Cuando estos tumores se originan en la vejiga suelen denominarse "pólipos" por su crecimiento hacia la luz vesical en forma de árbol. El factor de riesgo más común es el Tabaquismo. Su principal síntoma es la presencia de sangre en la orina (hematuria). Es por esto que ante la presencia del síntoma siempre se debe consultar al urólogo. El diagnóstico se realiza mediante la cistofibroscopia (inspección directa de la vejiga mediante endoscopía). Ante la presencia de pólipos se deberá realizar resección completa mediante cirugía endoscópica (resección transuretral o RTU). En base a la profundidad del tumor se decidirán los tratamientos:

  • Instilaciones: consiste en colocar dentro de la vejiga agentes terapéuticos para intentar terminar de eliminar células anormales. Se utilizan cuando el tumor resecado es superficial. La principal característica del tumor vesical superficial es la recurrencia, que se observa en el 50-70% de los casos. Por eso se debe realizar controles endoscópicos periódicos luego de la instilación para detectar precozmente la reaparición de éstos tumores.
  • Cirugía abierta: cuando los tumores llegan en profundidad al musculo vesical se debe extirpar toda la vejiga y configurar algún tipo de reservorio (habitualmente utilizando una porción del intestino). Esta cirugía es muy compleja y se debe discutir con el especialista muy detalladamente los pros y contras de realizar la misma.
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Se refiere a la pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable entre las micciones. Afecta tanto a hombres como mujeres. Puede ser una entidad en si misma o ser la manifestación de otro problema urológico. Ante la presencia del síntoma debe consultar con el especialista para un correcto diagnóstico urológico. La incontinencia puede ser clasificada en:

  • Incontinencia de esfuerzo: la pérdida de orina se produce al realizar cualquier movimiento o actividad física. La risa, el estornudo, el deporte, la carga de objetos pesados o el mero hecho de ponerse en pie o agacharse puede provocar escapes de orina. Suele deberse al debilitamiento de las estructuras anatómicas que  generan la continencia (prolapsos ginecológicos, secuelas postquirúrgicas, etc.). Su tratamiento consiste en modificar la ingesta de líquidos y los hábitos higiénicos. Si no se resuelven con estas medidas generales puede requerir la colocación de prótesis que aumenten la resistencia uretral y/o devuelvan los órganos pélvicos a su posición anatómica correcta (slings / mallas).
  • Incontinencia de urgencia: Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de orinar. Se debe a una hiperactividad del musculo vesical. El tratamiento se realiza con medicamentos que disminuyen las contracciones de la vejiga.
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Suele referirse a aquellos originados en la corteza renal. Los factores de riesgo más frecuentes son el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial. A veces pueden deberse a trastornos genéticos aunque es menos frecuente. Actualmente la mayoría de los tumores renales diagnosticados son asintomáticos y son hallazgos de estudios ecográficos realizados por controles o por estudios de otras causas. El síntoma más común es la hematuria o el hallazgo de sangre microscópica en una muestra de orina. Menos frecuente es el dolor o la masa palpable abdominal. El tratamiento es quirúrgico (cirugía abierta o laparoscópica).

  • Nefrectomia parcial: consiste en extirpar solamente el tumor con margen de seguridad conservando el resto del riñón. La posibilidad de conservar el riñón depende, fundamentalmente de las características de la lesión. Este procedimiento presenta más riesgos que la nefrectomía radical pero permite la ventaja de conservar mayor parte de función renal global.
  • Nefrectomía radical: consiste en extirpar todo el riñón y la grasa circundante. Técnicamente más sencillo que la nefrectomía parcial (y por ende menos chances de complicaciones) pero se pierde mayor cantidad de función renal global.
  • Nefroureterectomía: cuando se sospeche origen en el epitelio del sistema colector de la orina (tumor de vía excretora) se deberá resecar todo el riñón, el uréter y su entrada a la vejiga. Estos tumores comparten sus características con los tumores de vejiga (uroteliales) y el tratamiento y seguimiento posterior es similar (ver sección “tumores de vejiga”).

Estas operaciones pueden realizarse por vía laparoscópica dependiendo fundamentalmente del tamaño y la profundidad del tumor. Usted deberá discutir con el especialista la mejor opción para cada caso en particular.

La estenosis pieloureteral es una estrechez en la unión entre la pelvis renal y el uréter que genera dificultad en el paso de la orina hacia la vejiga. Es un defecto congénito. Habitualmente cursa con dolor tipo cólico en la zona lumbar y/o infecciones urinarias frecuentes. Cuando esto ocurre se debe realizar la corrección mediante cirugía laparoscópica.

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La litiasis es la tercera enfermedad más común de las vías urinarias, tras las infecciones y las alteraciones prostáticas. El 70% de los cálculos están constituidos principalmente por calcio. Tienen gran tendencia a la recidiva, con un 40-50% de recurrencias en los siguientes 5 años. La ecografía y la radiografía de árbol urinario pueden detectar la presencia de cálculos pero ante la sospecha de litiasis, siempre que la situación lo permita, debe realizarse una tomografía computada para determinar con certeza el tamaño, número y localización de los cálculos y así planificar un tratamiento preciso.

  • Litiasis ureteral: cuando el cálculo se encuentra en el uréter (conducto que va del riñón a la vejiga) se produce una obstrucción del sistema urinario. Esto se manifiesta con dolor intenso en fosa lumbar irradiado hacia adelante (cólico renal). Frente a una litiasis ureteral hay 3 conductas posibles:
    • Tratamiento expulsivo: en litiasis menores a 4 mm existen buenas chances de pasaje espontáneo por lo que se indica analgesia y medicación que favorece el pasaje del cálculo. Se repetirá la tomografía a los 7-10 días. De persistir la litiasis se pasará a tratamiento invasivo.
    • Colocación de catéter doble J: es un gesto mínimo que se realiza para desobstruir rápidamente el riñón. Consiste en colocar mediante cirugía endoscópica un catéter que va del riñón a la vejiga por dentro del uréter. Se utiliza en la urgencia (mal manejo del dolor o infección asociada). Esto permitirá diferir el tratamiento del cálculo para una segunda instancia.
    • Litotricia ureteral endoscópica: es el tratamiento definitivo de la litiasis ureteral. Consiste en ingresar al uréter mediante cirugía endoscópica y realizar la ruptura del cálculo y extracción de fragmentos con pinzas o canastillas especiales.
  • Litiasis renal: cuando el cálculo se encuentra en el riñón en general no cursa con cólico renal. Puede ser un foco de infección rebelde (infección urinaria a repetición) o cursar con molestias lumbares inespecíficas. Deben tratarse para evitar que pasen al uréter y generen cólicos renales. El tratamiento depende fundamentalmente del tamaño y número de los cálculos.
    • Litotricia extracorpórea: consiste en la ruptura del cálculo mediante ondas de choque acústicas localizadas, de alta intensidad y aplicadas externamente. No requiere anestesia. El objetivo es romper el cálculo en fragmentos menores a 4 mm que podrán eliminarse de manera espontánea con la orina. Se utiliza en cálculos no mayores a 1,8 - 2 cm. Pueden necesitarse más de una sesión para eliminar el cálculo por completo (ver litotricia extracorpórea en sección "Procedimientos").
    • Nefrolitotricia percutánea: es un procedimiento novedoso que permite resolver la patología en un solo tiempo. Consiste en realizar un túnel a través de la piel (cirugía percutánea) para acceder al interior del riñón y poder extraer los cálculos. Se utiliza en aquellas litiasis mayores a 1,8 - 2 cm o en litiasis múltiples. Requiere anestesia general.
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Las entidades que pueden lesionar la mucosa uretral pueden ser inflamatorias/infecciosas (uretritis, balanitis), traumáticas por accidentes (fracturas pelvianas, golpes ,etc.) o traumáticas instrumentales (colocación de sondas, cirugías trans-uretrales). Muchas veces estas lesiones cicatrizan el conducto en forma concéntrica disminuyendo su calibre y dificultando el paso de la orina. Los síntomas más frecuentes suelen ser la disminución en el calibre del chorro miccional acompañado de perdida de su fuerza y goteo al finalizar la micción. Ante lasospecha se debe realizar el estudio directo mediante cistofibroscopía y radiográfico mediante cistouretrografía. El tratamiento dependerá de la longitud y localización de la cicatriz:

  • Uretrotomía interna: cuando la cicatriz es laminar se realiza un corte frío mediante cirugía endoscópica para abrir la luz uretral.
  • Resección y anastomosis primaria: cuando la lesión se ubica a nivel de uretra posterior y es menor a 2 cm aprox. se reseca el callo fibroso y se vuelven a unir los extremos del conducto.
  • Plastica uretral con sustitución de tejido: en lesiones complejas (extensas, múltiples) se deben utilizar colgajos o injertos de otros tejidos para reconstruir la uretra (mucosa yugal, piel genital, etc.).

El tumor testicular es una lesión poco frecuente (5% de los tumores urológicos). Sin embargo, debido a que se presenta mayormente entre los 20 y los 40 años, su manifestación tiene un alto impacto clínico y emocional para el paciente y su familia. Suele presentarse como un nódulo escrotal asintomático (no duele). Es por eso que el autoexamen es fundamental para el diagnóstico precoz. Frente a la sospecha clínica de tumor testicular la conducta imperativa es la exploración testicular vía inguinal, biopsia intraoperatoria del nódulo y, de confirmarse la presencia de células malignas, la extirpación del testículo y el cordón espermático. Cuando existen dudas en el examen físico se puede recurrir a los estudios de imágenes (ecografía, resonancia magnética) pero siempre, ante la sospecha se debe realizar biopsia.

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Es la dilatación de unas venas que se encuentran en el cordón espermático, que produce un reflujo de sangre venosa hacia los testículos. Es muy frecuente en los jóvenes.

En la mayoría de los casos no genera síntomas y en otros se presenta dolor o pesadez a nivel testicular. Pero lo más importante es que el varicocele es la primer causa de esterilidad en el hombre. Aproximadamente un 25 % de los pacientes con varicocele presentan una alteración en el esperma que puede ser la causa de dificultad para tener hijos. No todos los varicoceles deben ser corregidos. Las indicaciones de cirugía son fundamentalmente la esterilidad y el dolor o pesadez escrotal que interfieran en la vida cotidiana del paciente.

Esta subespecialidad dela urología consiste en el estudio, exploración, e investigación de cualquier aspecto relacionado con la función sexual y reproducción masculina. Las patologías genitales (balanitis, verrugas, etc.) y la disfunción eréctil son motivos frecuentes de consulta.

 

 

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